REJUVENECE TU CASA
Quitar gotelé y alisar paredes
Paredes lisas, casa nueva
¿Por qué quitar el gotelé?
El gotelé fue el acabado estrella durante décadas porque disimulaba imperfecciones y aguantaba el roce, pero hoy envejece cualquier vivienda: resta luz, acumula polvo, dificulta la limpieza y complica colgar o apoyar cualquier cosa. Alisar las paredes es uno de los cambios con más impacto por metro cuadrado que existen: la casa parece más moderna, más grande y más luminosa sin tocar un solo tabique. Eso sí, no todos los gotelés se tratan igual: el de temple se ablanda con agua y se puede raspar, mientras que el plástico no absorbe y suele compensar cubrirlo con pasta niveladora. Identificar bien el tipo es lo que separa un acabado impecable de un chapuzas, y es lo primero que comprobamos en la visita.
Nuestro servicio
¿Qué incluye nuestro servicio de alisado de paredes?
Alisar bien una pared tiene más pasos de los que parece. Esto es lo que hacemos en cada vivienda, de principio a fin.
Identificación del tipo de gotelé
Hacemos una prueba en la propia pared para saber si tu gotelé es de temple o plástico, porque de eso depende la técnica y el resultado.
Protección de la vivienda
Cubrimos suelos, muebles, puertas y mecanismos, y sellamos las estancias en las que trabajamos para que el polvo no viaje por la casa.
Eliminación o cubrición
Raspamos el gotelé de temple humedecido, o cubrimos el plástico con pasta niveladora en varias pasadas cruzadas. Nunca una única técnica para todo.
Alisado con plaste
Aplicamos plaste en capas finas hasta conseguir una superficie completamente plana, repasando esquinas, rincones y encuentros con el techo.
Lijado e imprimación
Lijamos con luz rasante para detectar cualquier imperfección y sellamos el poro con imprimación, dejando la pared lista para pintar.
Pintura final
Si lo quieres todo terminado, pintamos con dos manos de pintura plástica lavable en el color que elijas y entregamos la casa limpia.
¿Quitar el gotelé o cubrirlo?
Las dos técnicas dejan la pared lisa, pero no valen para los mismos casos. La elección depende sobre todo del tipo de gotelé que tengas, y por eso lo comprobamos siempre antes de dar un presupuesto.
Se elimina la gota y se alisa el fondo.
- Cuándo se usa Con gotelé al temple, que se ablanda con agua.
- Polvo y suciedad Más residuo húmedo; protegemos y recogemos a diario.
- Grosor final La pared no gana espesor: se conserva el fondo original.
- Resultado Excelente si el soporte está sano bajo la gota.
- Riesgo si se hace mal Dañar el yeso del fondo y multiplicar el trabajo de plaste.
Se nivela por encima con pasta y se alisa.
- Cuándo se usa Con gotelé plástico, que no absorbe agua ni se raspa bien.
- Polvo y suciedad La técnica más limpia: apenas genera residuo.
- Grosor final Suma unos milímetros; se remata en marcos y mecanismos.
- Resultado Acabado continuo y muy plano, ideal para pintar.
- Riesgo si se hace mal Ondulaciones que se ven a contraluz y juntas marcadas.
¿No sabes cuál es tu gotelé? En la visita lo comprobamos con una prueba sobre la propia pared y te decimos qué técnica conviene, sin compromiso.
Te lo decimos claro
¿Merece la pena quitarlo uno mismo?
Poderse, se puede: hay tutoriales de sobra y kits de alquiler. Pero conviene saber a qué te apuntas. Quitar el gotelé de un piso entero a mano son semanas de trabajo, polvo en cada rincón y un lijado final en el que se juega todo el resultado: cualquier onda o marca de llana se ve a contraluz en cuanto pintas. Si es una pared pequeña y te gusta el bricolaje, adelante. Si hablamos de varias estancias, techos incluidos, la diferencia entre un acabado casero y uno profesional se nota cada día al encender la luz (y el ahorro real, contando materiales, herramientas y tu tiempo, suele ser mucho menor de lo que parece). Nuestro consejo honesto: pide precio antes de decidir, y compara sabiendo lo que incluye.
Presupuesto a medida
¿Cuánto cuesta quitar el gotelé?
El precio se calcula por metro cuadrado, pero no hay dos viviendas iguales. Esto es lo que marca la diferencia en tu presupuesto:
El tipo de gotelé
Los metros y las alturas
El estado de las paredes
Con o sin pintura final
Por eso no publicamos tarifas cerradas: cada vivienda es distinta y preferimos verla antes de dar una cifra. Escríbenos o llámanos y concertamos una visita sin compromiso, con presupuesto detallado partida por partida y sin coste.
Nuestro proceso para alisar tus paredes
Un buen alisado se juega en la preparación y en el repaso final. Así trabajamos de principio a fin, para que sepas en todo momento qué está pasando en tu casa.
Visita y prueba del gotelé
Comprobamos sobre la pared si tu gotelé es de temple o plástico, medimos las estancias y revisamos el estado del soporte. Sin compromiso y sin coste.
Presupuesto detallado
Recibes un presupuesto por metro cuadrado, desglosado partida por partida y con la técnica que vamos a emplear en cada estancia. Sin letra pequeña ni costes ocultos.
Ejecución con la casa protegida
Sellamos y protegemos cada estancia, trabajamos por zonas y recogemos a diario para que puedas seguir haciendo vida en casa.
Repaso con luz rasante y entrega
Revisamos cada pared con luz rasante, que es donde se delata cualquier imperfección, corregimos lo que haga falta y entregamos la casa limpia.
Preguntas frecuentes sobre quitar el gotelé
Resolvemos las dudas más habituales antes de empezar. Si te queda alguna, escríbenos y te ayudamos sin compromiso.
Depende del tipo. Si es gotelé al temple, lo mejor es humedecerlo y rasparlo, porque se ablanda con el agua. Si es plástico, no absorbe y lo más eficaz es cubrirlo con pasta niveladora aplicada en pasadas cruzadas. Por eso lo primero es siempre una prueba sobre la propia pared: la técnica equivocada multiplica el trabajo y empeora el acabado.
Ninguna de las dos es mejor en general: el raspado es ideal para el temple y conserva el grosor original de la pared, mientras que la cubrición es la opción más limpia y la habitual con gotelé plástico. En la visita comprobamos qué tipo tienes y te recomendamos la técnica que conviene en tu caso.
Se presupuesta por metro cuadrado y depende del tipo de gotelé, de los metros y alturas, del estado de las paredes y de si quieres incluir la pintura final. No publicamos tarifas cerradas porque cada vivienda es distinta: lo vemos en una visita sin compromiso y te damos un presupuesto detallado y desglosado, sin coste.
Una estancia suele resolverse en dos o tres días entre alisado, secados y lijado. Un piso completo, techos incluidos, se mueve normalmente entre una y dos semanas según los metros y el estado de las paredes. En el presupuesto te damos un plazo concreto con fecha de inicio y de entrega.
Sí, y de hecho es donde más se nota el cambio de luz. Es un trabajo más incómodo y lento que el de las paredes, por la postura y el control del material, y por eso conviene especialmente dejarlo en manos profesionales.
Sí. Trabajamos por estancias, sellamos las zonas en las que estamos y recogemos al final de cada jornada, de modo que el resto de la casa siga siendo habitable. Solo te pediremos no usar las habitaciones en las que haya material secando.
Poder, se puede, sobre todo en paredes pequeñas de gotelé al temple. Pero en superficies grandes el lijado final es crítico: cualquier onda se ve a contraluz al pintar. Si te lo estás planteando, pide precio antes de decidir; contando materiales, herramientas y tiempo, el ahorro suele ser menor de lo que parece.
Moja una esponja y apóyala en la pared un par de minutos: si la gota se ablanda y se puede raspar con la uña, es temple; si el agua resbala y la gota sigue dura, es plástico. En la visita lo confirmamos con una prueba en una zona discreta.




